Economía

Tras años de corrupción, las armas del Cavim solo echan los tiros por la culata

junio 11 2019, 10:06 pm

Al menos, 5 tipos de armas, sables y explosivos se fabrican en Venezuela. La responsable: la Compañía Anónima de Industrias Militares de Venezuela (Cavim), sancionada por Estados Unidos por violar normas internacionales y suscribir acuerdos con países con posiciones anti-occidentales, reseñó hispanopost.com .

Por Hernán Lugo Galicia

Hasta 2017 Cavim –perteneciente a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANB)- producía 4 pistolas. Las Beretas modelos PX4, semi-automática (Storm PX4), full size, 9×19 mm; 92A1, 92F1 y la Carabina Bereta, modelo C4, de múltiples tareas para el uso policial y militar, señala la empresa en los catálogos de productos y servicios colocados en su página web, en los que ofrece desde carros, vehículos de transporte, envases plásticos, sables y hasta explosivos.

A partir de 2018, se trabajó en la Caribe-Cavim (C-Cavim), una subametralladora con el sistema Bullpup, calibre 9X19 m, con 50 centímetros de longitud, de un peso de 3.800 kg con el cargador lleno, de 30 cartuchos, con una capacidad de lanzar 1.200 proyectiles por minutos y un alcance de 200 metros. Es decir, con una velocidad superior a otras subametralladoras icónicas, como la Heckler & Koch MP5, de origen alemán; la Uzi, de Israel o la Bullpup FN P90, de Bélgica.

“Todo lo que ha pretendido hacer CAVIM en los últimos años tiende al fracaso por ineficiencia y corrupción”, expresó el ex jefe de la Dirección de Armas de la Fuerza Armada de Venezuela, contralmirante Carlos Molina Tamayo, quien cita como una derrota los planes de instalar una fábrica de fusiles rusos Kalashnikov Ak-103 desde 2009 hasta la fecha en tierras venezolanas.

Venezuela transfirió 1,1 billones de rublos (18 millones de dólares aproximadamente) a Rosoboronoexport para inaugurar la fábrica AK-103 en 2009. La fecha fue postergada en 2011 y en 2012 debido a la perdida de los recursos. El exsenador y empresario ruso Serguéi Popelniujov –propietario de la contratista principal de la fábrica- fue acusado por el Ministerio de Interior ruso de fraude en gran escala por el desvío de 1,1 billones de rublos, señaló la organización Control Ciudadano. En 2014, se paralizó la obra con un acabado de 70% y en 2019 se anunció que sería terminada, en respuesta a la posición de la oposición que exige la intervención internacional para sacar a Maduro del poder.

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