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Donald Trump lanzará redada contra inmigrantes irregulares

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El miedo a las detenciones volvió a prender ayer jueves entre los inmigrantes sin papeles de Estados Unidos . El presidente Donald Trump anunció en junio una oleada de redadas para expulsar a unos 2.000 extranjeros que tienen orden de deportación y lo acabó aplazando, pero, según avanzó The New York Times, las detenciones se producirán a partir de este domingo en 10 grandes ciudades. Más de 10 millones de inmigrantes irregulares residen en el país, según el centro de investigaciones Pew Research, el 66% de ellos desde hace más de una década.

Es tan poco habitual que las fuerzas del orden anuncien una redada como que un inspector avise de que se va a personar en un establecimiento para revisar el estado de la situación. El efecto para el primer caso es la siembra de terror, no solo por los sujetos a los que busca, sino por otros inmigrantes sin papeles que pueden ser identificados en el momento de los arrestos planificados. El propio Trump se encargó el mes pasado de comunicar la operación en su cuenta de Twitter con días de antelación -expulsaría a “millones”, dijo, cuando se refería a los citados 2.000-, pero, a tan solo 24 horas de que comenzase -curiosamente, también en domingo- tuiteó que lo retrasaría a petición de los legisladores del Partido Demócrata.

Fuentes de la Administración las que han informado del asunto al Times y después han confirmado a otros medios. El objetivo es arrestar a 2.000 extranjeros que ya han recibido órdenes de deportación, pero han permanecido en el país. No está claro el éxito de la operación. La policía migratoria (ICE, en sus siglas en inglés) no puede legalmente entrar en una casa por la fuerza y, con lo tan cacareado de los arrestos, tiene sentido que los inmigrantes opten por simplemente no abrir la puerta o, si pueden, cambiar de dirección. Las redadas, sin embargo, se desarrollarán durante días y la situación llegará a un punto insostenible.

La ICE no ha confirmado ni desmentido el plan, con el lógico argumento de que no comentan operaciones en marcha, pero las fechas coinciden con los avisos del Trump.

Vacío legal. El pasado 22 junio, el mandatario advirtió de que el aplazamiento duraría “dos semanas” con el objetivo de ver “si demócratas y republicanos pueden juntarse y trabajar en una solución” para lo que califica de “problema de vacío legal” en la frontera sur. Si no, añadió, “¡empezarán las deportaciones!”.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: Reuters La expulsión de indocumentados con orden supone una práctica habitual; las redadas, también. Así que el anuncio a los cuatro vientos tiene mucho de declaración política. El republicano ha hecho de la mano dura con la inmigración una bandera electoral y presiona para lograr una legislación que estreche más los controles migratorios en la frontera, como hizo en su día con la posible expulsión de los dreamers (los jóvenes migrantes que llegaron sin papeles como niños y han crecido en Estados Unidos).

A México, otro actor clave en el desafío migratorio, le amenazó con la imposición de aranceles a todos sus productos si no intensificaba las deportaciones.

El repunte migratorio se debe sobre todo a la ola de centroamericanos que huyen de la miseria y la pobreza para llegar al país más rico del mundo. Fruto del acuerdo con Trump para evitar la guerra arancelaria, el gobierno de México presidido por Andrés Manuel López Obrador elevó en un 33% las deportaciones, hasta las 21.912 expulsiones, lo que supuso la cifra más alta desde 2006.

Descenso. El efecto en la frontera sur parece inmediato: el número de personas tomadas bajo custodia bajó un 28% en junio, hasta las 104.344 detenciones, aunque sigue siendo casi cinco veces más que en el mismo mes de hace dos años.

El pacto con López Obrador también implicó que Estados Unidos puede enviar ahora a algunos de los solicitantes de asilo a México para aguardar allí mientras se procesa su solicitud. Los primeros -alrededor de una docena, según datos de The Washington Post- llegaron esta semana al Estado de Tamaulipas, zona a la que el Departamento de Estado otorga un nivel de riesgo tan elevado como el de Siria o Afganistán y a la que recomenda no viajar a sus ciudadanos.

Las redadas tendrán lugar en Atlanta, Baltimore, Chicago, Denver, Houston, Los Ángeles, Miami, Nueva Orleans, Nueva York y San Francisco, según fuentes de los servicios migratorios citados por la CNN. La mayoría opera “ciudades santuarios” para los inmigrantes, es decir, que la policía local no colabora en controles migratorios ni pregunta por su situación salvo que hayan cometido delitos graves, con lo que el conflicto con muchas alcaldías está servido.

Dan seguridad a la frontera Sur El vicepresidenteMike Pence, aseguró en la ciudad californiana de San Diego que el presidente Donald Trump está decidido a dar seguridad a la frontera sur y terminar con “la crisis migratoria de una vez por todas”.

Pence estuvo en la base aeronaval de North Island, en San Diego y hoy visitará un centro de inmigrantes en Texas. “El presidente y esta administración están determinados y no descansarán hasta que aseguremos nuestra frontera sur y terminemos la crisis en nuestra frontera sur de una vez por todas”, expresó tras reconocer a la Guardia Costera por los riesgos y amenazas que enfrentan todos los días.

Pence retomó las palabras del presidente Trump para asegurar que se trata de un deber moral “no solo de asegurar la frontera, sino de crear un sistema migratorio que proteja las vidas y los trabajos de nuestros ciudadanos”. (Fuente: EFE)

Riesgo para familias con hijos nacidos en EE.UU. Líderes demócratas dicen es política “sin corazón” y piden proteger a menores Los legisladores del Partido Demócrata pidieron al presidente Donald Trump que proteja a las familias y a los niños ante el masivo operativo que se realizará para deportar a inmigrantes en situación irregular.

Los demócratas reaccionaron diciendo que estos planes amenazan potencialmente a personas que han vivido desde hace años en Estados Unidos y cuyas familias incluyen en muchos casos a hijos estadounidenses. La líder de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi calificó los planes como un acto “sin corazón” y destacó que el domingo es el día en que muchas familias de origen latino van a la iglesia. “Las familias deben estar juntas, todo el mundo en este país tiene derechos. Muchas de estas familias tienen estatuto mixto”, indicó Pelosi en referencia a que en los hogares hay personas en situación irregular con hijos o esposos estadounidenses o tienen una situación migratoria legal.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, pidió que “dejen que separar a los niños de sus familias. Díganles a sus agencias que dejen de separar a los niños de sus padres”, instó.

Organizaciones de derechos humanos se agruparon para demandar al fiscal general, William Barr y a las agencias involucradas en los procesos para impedir las deportaciones, afirmando que esto viola el debido proceso.

Ken Cuccinelli, el director interino de la Oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración en la Casa Blanca, dijo el miércoles que el organismo está autorizado a expulsar a cerca de un millón de personas, pero admitió que no hay recursos humanos ni capacidades logísticas para ejecutar todas estas operaciones.”Van a ocurrir seguro. Hay aproximadamente un millón de personas en este país con órdenes de expulsión”, confirmó el funcionario, quien señaló que la cantidad de personas detenidas en la frontera cayó, pero que Estados Unidos todavía se enfrenta a una “crisis humanitaria mayor”. (Fuente: AFP)